La investigación de los ERE irregulares que ha manejado los últimos diez años la Junta de Andalucía no deja de sorprender. Al fraude del fondo de reptiles (que no aparece por ningún lado en el BOJA, pero que Tito Chaves dice que entra en la legalidad) al que fueron a parar 650 millones de euros de otras partidas presupuestarias y que finalmente se destinaron a pagar prejubilaciones fraudulentas se fueron uniendo nombres de personas vinculadas al PSOE (¿nos llamarán “peperos” por decir una evidencia?) y, hoy por hoy, según los distintos medios de comunicación, ya son nueve los afines al Partido Socialista metidos en el ajo. El último conocido ayer mismo, y que en cierto modo salpica a nuestro querido Tomares.

Hay imágenes no ya que valgan más que mil palabras, sino que hablan por sí solas, y éste es un claro ejemplo de ello.

Estamos en época electoral y es el momento en que los políticos, ésos que siempre llevan el sambenito de vivir de espaldas a la sociedad (al menos es la opinión mayoritaria que se tiene sobre ellos), espabilan y se deshacen en atenciones hacia los ciudadanos: ésos que con su voto deciden cada cuatro años el signo político que les gobernará hasta la próxima vez que les dejen participar. Y le llaman democracia…

Antes de irme por los cerros de Úbeda y despotricar sobre asuntos que no vienen al caso, quiero detenerme en analizar el último arma electoral que ha hecho acto de presencia en Tomares: el Skate Park, un enclave con diversas rampas dispuestas para que todos aquéllos que quieran hacer todas las cabriolas y volteretas que yo no sería capaz de hacer con un monopatín, bicicleta o lo que sea, las hagan.


Hablábamos hace un par de semanas en nuestra última entrada sobre la actualidad de Tomares de las bondades que supone para el ánimo de los tomareños los panfletos de Alberto Mercado, por cuanto sirven para echar unas risas con las ocurrencias y planes megalómanos de este hombre que apunta a dirigir el Ayuntamiento de Tomares y, como le dejen, a presidir Tebadis. Todo un artista nuestro amigo, que ha hecho méritos suficientes para ganarse este epíteto tanto por acción como por omisión… y también por esos carteles de publicidad cuasi subliminal que han contemplado y contemplan nuestro pueblo desde las farolas.